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¡Pasen y vean! Comienza la feria HORMONAL

 El primer día en consulta mientras la ginecóloga nos explicaba como se aplicaban los inyectables, yo me sentía como en un parque de atracciones a punto de montarme en la Montaña Rusa. Con ganas y miedo. Cómo estaría de nerviosa, que al terminar, cogí una cigüeña de plata que reposaba en la mesa de adorno (imagino alguna pareja había llevado de agradecimiento) y me despedí de la doctora con ella en la mano, ¡¡metiéndola en el bolso!!. Así fue mi primer contacto con la clínica, como una cleptómana prenatal. O como la que va a la feria y se quiere llevar su peluche en la tómbola, yo quería bebé, y me habían contado que la cigüeña tenía algo que ver. Me disculpé rápidamente avergonzada y salí de allí echando leches (es una expresión, mis pechos aún no podían fabricar leche, ni yo embriones). 

Nos fuimos de la farmacia con las inyecciones que me tenía que poner en la barriga, como si fueran el Santo Grial de la concepción, una bolsa hermética, dos placas de hielo y que no le rozasen ni el aire. 

Llegamos a casa y preparamos la mesa que parecía una sala de quirófano, instrumental, alcohol, gasas… Programamos los relojes, porque nos habían dicho que el pinchazo debía ser siempre a la misma hora y no queríamos colarnos ni un minuto. Cuando el reloj llego a las 21;20 hora acordada, sacamos el vial y comenzó mi vía crucis.

Para la ocasión de estreno, nos acompañó mi madre, que tiene fobia a las agujas y aún con 63 años llora en un análisis de sangre. Yo había decidido que sería la titular para dar el pinchazo, me quería responsabilizar de esa tarea, porque si al final iban a ser más al día a deshoras sólo yo estaría conmigo misma 24 horas al día. Esa fue mi lógica, que luego no sirvió para nada… Probé todas las combinaciones posibles de luces del salón, ninguna iluminaba correctamente la superficie y yo quería ver cada poro de la piel en aumento para hacerlo bien. 

Llegó el momento, ¡estaba preparada! Sólo había un problemilla, me temblaban hasta las pestañas. Era consciente de que si mi mano no frenaba ese baile frenético, difícilmente llevaría a termino la tarea, y peor aún leía en los ojos de mi marido y mi madre que pintaba mal. Los minutos pasaban… Los dos se ofrecieron para su ejecución, no me fiaba de ninguno. Su historial les precedía.  Respiré hondó, el corazón se me salía por la boca… ¿Tanto para un pinchazo? Pues si. 

Yo sujetaba el vial en perpendicular con el ojal hacía arriba, el indicador puesto en la dosis que me habían  recetado (un protocolo del copón), mi madre preguntó que si estaba a 25º tal y como habíamos visto en un video de YouTube minutos antes ¡Yo que sé! Además ya estaba la punta de la aguja tocando carne ¡ahora no iba a cambiar la trayectoria! Entonces empecé a presionar contra mi vientre, yo sentía que empujaba, pero la aguja no entraba… o lo hacía a cámara lenta o se había ralentizado el tiempo en el comedor de mi casa. Me sentía como en un capítulo de Oliver y Benji cuando el balón viajaba hacía la portería y duraba el lanzamiento tres episodios, mientras sonaba de fondo la popular Intro de; La vida es así. «la vida es asíiii, la vida es así, llena de luz, llena de coloooor….». 

Finalmente cuando llegó al punto máximo de introducción del pen, que un poco más y me pincho la medula espinal, yo había invertido toda mi energía en esa presión y me resultaba imposible pulsar el aplicador para introducir el líquido. Mi marido se dio cuenta y cogió el relevo rápido, y así entre los dos dimos ese primer pinchazo. Casi suena romántico. Realmente suena como quieras vivirlo, pese a los nervios, el miedo, y lo técnico, parece que todo el proceso de las hormonas es más frío de lo que yo realmente lo sentí. Cuando acabamos me sirvieron una copa de vino y nos comimos unos mejillones rellenos que me supieron a gloria. Ese momento se llenó de emociones y fue realmente especial.

Los días que le siguieron se hizo todo mucho más mecánico, dejé de temblar pero nunca cambiamos la forma compartida de aplicar cada vial. Lo hacíamos en pareja, y se convirtió en un ritual que incluso llegamos a echar de menos, el primer día en el que ya no tuvimos que mirar el reloj. Una de las noches nos pilló fuera de casa, porque teníamos la cita en la clínica muy tarde, preparamos todo el instrumental para llevar, y sin saber bien donde hacerlo, acabamos pinchando el inyectable en mitad de la calle, bajo una farola, con las puertas del coche abiertas como el que hace botellón en un polígono. Había luna llena y yo como una loba me concentre en ella durante el proceso. De tener todas las luces de la casa a la luz de la luna.. ¿Quién nos lo iba a decir? Así que si estás en el proceso o vas a comenzarlo, tranquila. Si yo lo hice podéis todas.

En cuanto a los síntomas del vaivén emocional propio del chute hormonal, tuve suerte. No noté nada…nada de nada. Y mira que yo soy sentía’… No se si estaba tan concienciada de que eso me podía tambalear, que me hice dura como una piedra o simplemente mi cuerpo reaccionó así. Pero todo fue menos de lo que había leído, visto, escuchado e imaginado.

La ruta de Las Clínicas de Fertilidad

 Aviso, no es tan divertida como la ruta de la tapa pero tiene su aquel, la hicimos en poco menos de una semana. Que yo denominé Jornada de Puertas Abiertas, que diga piernas. 

Con el diagnóstico en la mano. Una gran ola de algas y sal nos cubrió de lleno en pleno diciembre, dejándonos tiritando de frio y angustia. Teníamos muchos proyectos en mente de los cuales ninguno se llamaba INVITRO. Porque así de tajante y claros fueron con nosotros, descartandonos para una Inseminación Artificial, entre otros factores por mi edad. Los 38 años que aumentaban cada vez que alguien los mencionaba. El valor relativo que yo le había dado a la edad iba cobrando peso, uno que ya iba dejando marca en mi ego, y esperanzas. ¿Me tenía que tragar ya el título de este blog? Fiel defensora de que el arroz NO se pasa y en guerra con todo aquel que se atreviera a mencionar cualquier referencia a la relación directa entre la edad de la mujer y la capacidad reproductiva. ¿Me tenía que tragar mis palabras? No sólo eso, tenía que empezar la ruta de las clínicas, porque otro consejo de los especialistas es que la cola de espera en la lista de la Seguridad Social de Invitro es larga…y tus óvulos se van deteriorando en ese tiempo. ¡Que alguien detenga el reloj! 

Nos dimos un mes para el recorrido, teniendo en cuenta que además sólo una estaba en nuestra provincia, pero éste tenía que ser minucioso y efectivo, para eso os recomiendo los consejos que te dan en el foro de Reproducción Asistida ORG. y luego hagáis el análisis sobre el terreno… Aquí me lleve muchas sorpresas. 

Siguiendo los consejos hay varios puntos que someter al Gran análisis.

1. Laboratorio e instalaciones

Es difícil sin tener  conocimientos clínicos valorar este punto, pero hay cosas que claman al cielo. Visité una que yo denominé el antro de la fertilidad. Un pisucho sin instalaciones propias, para eso le alquilaban al hospital de la localidad el quirófano, con un pequeño cuartillo en penumbra (se veía el interior desde el sillón de la sala de espera) con una encimera y un microscopio. Bueno quizás era el espacio habitual, obviamente esto cambió al visitar otras clínicas, por eso es tan importante al menos ver 3 o 4 y comparar. 

El tema de que para hacer la fecundación haya que trasladar los ovocitos desde ese quirófano hasta el laboratorio utilizando de por medio transporte, es algo que personalmente no me convencía. 

2. Coste económico.

Al principio yo iba al céntimo, luego me di cuenta de que los precios realmente no varían tanto, una Invitro cuesta en torno a os 6.000€ teniendo en cuenta que sólo en medicación te vas a dejar 1.000€ en farmacia. Pero si hay cambios significativos en algunas clausulas… Por ejemplo, hay centros que te cobran un plus por hacer la transferencia en diferido (esto significa que no es el mismo mes, sino al siguiente ciclo, y de por medio se ha producido la congelación de embriones). También el coste de la congelación de embriones y su mantenimiento varía. Y lo más importante, la forma de pago. Para mi era esencial que se pudiera financiar, porque de otra forma no podríamos costearlo en este momento y como el reloj hacía tic tac, ni tiempo para ahorrar teníamos.

3. Embriones congelados y reconocimiento.

El primer centro al que fuimos parecía un capitulo de los Simpson o una cámara oculta en el Día de los Inocentes. En el despacho donde nos recibieron le solté todo nuestro drama con pelos y señales a la que yo pensaba que era la ginecóloga, luego resultó ser la recepcionista, que también embrióloga que hacía todo el trabajo fino, que también secretaria… Multitask. 

Junto a nuestras sillas en la entrada de aquel cubículo de bienvenida un tanque de aluminio, tipo a las bombonas de butano más modernas, reposaba casi como sujeta puertas. en un letrero se leía NITROGENO.  Como la canción de Mecano, yo empecé a entonar aquella letra que que nunca nadie entendió. En un momento de la conversación le preguntamos a la persona «Todo en uno» que nos atendía donde se guardarían nuestros embriones congelados, señalo esa bombona.  Pensando que estaba de broma pregunte ¿Me estas diciendo ahí están los futuros bebés nadando como Walt Disney?

Ella asintió orgullosa. Bastante perpleja por la ubicación al paso de algo que considero primordial tener en un espacio adecuado, salí de allí buscando reseñas y referencias de ese centro. Había cantidad de demandas y criticas negativas… Pero mejor ver y luego leer y que hacerlo al revés, para no condicionarte.

4. Tu instinto

Sé que parece romantizar algo que hay que hacer objetivamente desde el estudio de las condiciones más favorables para cada persona, pero realmente la clínica elegida debe ser aquella en la que te sientas cómoda y segura, en la que tu instinto te diga aquí y no allí. ¿Y eso como se sabe? Se siente.

Yo visité una gran clínica en Granada, la doctora que me atendió me dio mas fiabilidad que en ninguno de los demás centros visitados, tenia instalaciones propias y bien equipadas, PERO, la persona de contacto, la recepcionista, que realmente no debería intervenir en el proceso y sin embargo era con quién yo debía mantener el contacto para todas las dudas me hizo sentir muy incómoda en varios momentos, contestándome mal, y siendo bastante antipática, yo pensé si es ahora que no llevo la carga hormonal y ya me provoca esta sensación ¿Qué no será cuando las hormonas me invadan y dominen mis emociones? Definitivamente quedarte en un sitio donde hay un pellizco en el estómago que te dice aquí no, es decisivo, sea cual sea el motivo.

¡Estamos dentro!

 Oficialmente en el circuito de la reproducción asistida. que se parece mucho a un parque de atracciones con mucha gente y largas colas. Cola para entrar, cola para las atracciones cercanas a la puerta y la gran cola para el tiovivo al que todos quieren subir. Ahí te sientas dos años a esperar; es la tan esperada INVITRO. Cuando recibes la carta un escalofrío te recorre el cuerpo, estás dentro… sabías que ese momento se  acercaba, porque lo que obviamente no se acercaba era el ansiado embarazo y pararelo a la búsqueda los médicos te iban mandando análisis y pruebas… ¿Seriamos una de esas parejas que no pueden tener hijos? Cuando tienes la carta en la mano, esta pregunta tiene respuesta. Si, en negrita pone bien claro, INFERTILIDAD. Ojo, se acabó la broma…

Lo primero que tengo que decir es ¡Leer bien la letra pequeña! si… como en todos los contratos hay letra chica. Tiene de hecho una guía que si trasteas puedes descargar gratuitamente. Hablo siempre de la Junta de Andalucía, no se como va en otras comunidades. Hay dos puntos, bueno tres… que llamaron mi atención y quiero resaltar con fluorescente para ayudar a otras personas que necesiten esta info.

1- Tu índice de masa corporal IMC tiene que estar entre 19 y 30. Esto debe ser en líneas generales para todas las clínicas, sólo que en la misma carta de la Junta han tenido la deferencia de resaltar uno de estos requisitos y colocarlos como advertencia, o amenaza, diciendo literalmente; «Si tu IMC es superior a 30 quedarás directamente excluida». Así sin paños calientes.

2- Si tienes un hijo «sano» de esa misma relación, aunque en este momento de la vida tu pareja o tú tengais problemas de fertilidad, porque vete a saber las vueltas de la naturaleza, NO tienes derecho a entrar en el circuito. Ahora bien si el hijo que tuvisteis no es «Sano», entonces sí, lastimíca… Todos deben tener derecho a tener un hijo sano. Ah y si cambiaste de pareja, entonces también. Entonces, que te dure el amor con la fortuna de la fertilidad, porque si esto no ocurre… Para ser madre sigue los consejos de la Rafaella Carrá «Buscarte otro mas buenoooo, vuélvete a enamorar…».

3- «Si tienes embriones congelados no puedes acceder a la INVITRO por la seguridad Social». Este dato me hizo pensar que yo directamente estaba fuera del circuito, porque no estaba dispuesta a esperar los dos años de lista de espera, entonces si te vas por la vía privada y comienzas un tratamiento, van a a pasar dos cosas: 1. Vas a sacar un pequeña cubitera de embriones y uno  o varios de ellos los vas a transferir, si esto fracasa, o uno de ellos es un éxito y tienes un «hijo sano» estas dentro del segundo supuesto, pero probablemente quieras tener otro hijo y no pagar más por ellos. Si por lo contrario estos intentos fracasan,  es muy probable que para cuando te llamen de la Seguridad Social, quede algún palito de merluza de tu cosecha en su congelador esperando, ¿Qué se hace en ese caso? Lo confiesas y te expulsan… ¿O hay un Banco de Embriones en España donde esos datos aparezca? ¿o lo niegas hasta que se demuestre lo contrario? 

Demasiados requisitos para una pareja que solo desea ser padres y tienen derecho a ser asistidos por la sanidad pública. Por último, siempre pensé que lo del arroz era una frase manida, una retaila de viejas, de la España profunda… otro de los requisitos para acceder al circuito de la reproducción asistida es no tener más de 40 años. Uff… entré por los pelos. Pero descubrir todo esto me puso los pelos de punta.

Cuando no lo pienses, llegará.

Éste y otros consejos/opiniones/ comentarios a la ligera, de la familia, amigos, y conocidos (siempre desde la buena intención) hacia una mujer que lidia con la infertilidad son lo más desafortunado que puede recibirse. No lo hagáis de verdad, se agradece el gesto de consuelo. Pero no.

TE ESTÁS OBSESIONANDO.

SI TE RELAJARAS, LLEGARÁ.

IROS DE VACACIONES Y VERAS COMO TE QUEDAS.

ANTES NOS QUEDABAMOS MUY FÁCIL.

PUES MI MARIDO ME GUIÑA UN OJO Y ME PREÑA.

NO LO PIENSES Y TE QUEDAS SEGURO.

LO QUE TIENES QUE HACER MÁS ES LOS DEBERES.

TIENES UN BLOQUEO MENTAL/EMOCIONAL.

NO LO HAGAS TANTO QUE ASÍ NO TE QUEDAS.

NO TE QUEDAS PORQUE LO PIENSAS.

ESAS MODERNECES DE LOS TEST DE OVULACIÓN NO EXISTIAN ANTES Y NOS QUEDABAMOS.

ERRROR 404. NO FOUND.

Eso retumba en mi mente, mientras con una sonrisa y boca pequeña digo «Si.., es verdad».

Y no, no es verdad, además de ser dañino. Me explico, cuando tu lanzas este tipo de comentarios;

1. Haces sentir a esa persona culpable por pensar en lo que le está ocurriendo, o de otra forma, por pensarlo, no se queda embarazada. Muy científico ese método… Pero funciona. Funciona el hacer sentir responsable a esa mujer. ¿Entonces yo tengo la culpa de no concebir porque lo pienso?

2. Cada caso es diferente, así pues, contar lo que te ocurrió a ti, le paso a la prima de tu cuñada, o a la vecina de tu amiga, no ayuda. Crea comparaciones sin fundamento que solo generan desconcierto.

3. Sólo existe la posibilidad empírica de que a mayor nivel de estrés (éste se causa cada día por mil factores no solo por no concebir en el tiempo que quieres) haga que tus hormonas se vean alteradas, desciendan los estrógenos, y esto dificulte la concepción. Pero para los que no están dentro de esta situación parecen creer que no hacemos otra cosa en la vida que pensar en eso. El mes tiene 28 días, hábiles, de esos cinco corresponden a la ventana fértil, si me apuras esos días o los previos a la regla por la duda de si se habrá producido son los que este tema ocupa tu mente. Por lo tanto no se vive obsesionado por ello, sino preocupado.

4.Siguiendo el punto anterior, si no me preocupo no me ocupo, y en un problema de fertilidad, lo importante es ocuparse. De los múltiples motivos por los que no se logra la concepción el 95% tienen solución médica. ¿Cómo voy a ponerle tratamiento si no lo pienso? ¿Si no busco ayuda?

5. Por todo esto, y el gran sentimiento de incomprensión, cada vez que alguna persona de tu entorno pronuncia una de estas frases, sientes que no podrás seguir contándole tus preocupaciones o avances. Te irás obligando a vivir este tema en la intimidad, desde el ocultismo, y la represión y tabú que eso provoca.

Imagino que ahora, cuando te encuentres con una pareja que atraviesa un proceso de infertilidad, recapacitarás un segundo sobre la forma en la que mostrar tu apoyo.

La clave está en escuchar sin juzgar, de forma empática, estando presente y acompañando sin necesidad de opinar sobre algo que se escapa a nuestro control, o conocimiento. Te lo están contando ¿No? Eso significa que tu apoyo es importante. No se requiere más.

Los problemas crece, o más bien, aparecen.

Tenemos al culpable, o más bien los culpables de que el arroz siga en la olla y no haya cuchara cerca que lo acune. En este mes, movida por la desidia de la seguridad social a la que por cierto contribuyo desde hace 14 años de manera constante. Pero resultó que cuando de verdad necesitas esa atención médica, no hay ginecólogos en el país, y las listas de espera solo para que te vea el especialista son de un año. Mi chico y yo decidimos ir por lo privado y comenzar la investigación de la misteriosa razón para el  bebe no concebido después de un año.Las pruebas revelaron un quiste de dos centímetros en mi ovario izquierdo y la mitad de la pandilla de espermatozoides que salían cuando el tenia 20 años. También recalcó la ginecóloga la importancia de que yo tuviera un ovulo de 38 años y no de 20… lo dijo tres o 4 veces, añadiendo que él no tendría problemas en concebir con una de 20 (yo lo miraba con miedo, sintiéndome de golpe vieja, decrépita y yerma), y mantenía el tipo erguida delante de esa señora que decía verdades como puños dolorosas como puñales.
Yo me imaginaba una playa, la de Matalascañas, mismamente, con poquita agua, como yo que estoy más seca que un higo… y un grupillo de amigos intentando nadar (del grupo que venían, la mitad se han quedado en el chiringuito) tenemos a tres amigos corriendo en las marismas, sin llegar donde cubre, porque la orilla es larga y ancha como mi vagina infinita, y encontrándose a mitad de camino la torre hundida, que es mi quiste (un peñón que luce y molesta a partes iguales). ¿Habéis estado en esa playa de Huelva? Yo ya no podré mirar una etapa de ella sin pensar en esto.
Nos habló de las técnicas de reproducción asistida. Si, había llegado ese momento. El que nunca quieres que ocurra pero te ronda cuando ves que pasan los meses. Y sentenció que el gran problema para la concepción no era tanto su volumen y movilidad (que también, ha sus pendido dos troncales y eso no se lo quita nadie), si no más bien la edad a la que os enfrentábamos, que hacía que el reloj ya estuviera en el tiempo de descuento. Sobra decir que salí de allí arrastrando la pena y el peso de la edad que yo hasta ese momento quería obviar… Pero sea lo que sea que venga a partir de ahora, sostengo la certeza de que si ahora fue cuando decidí ser madre, fue porque hasta este momento no lo sentía, no lo buscaba y no lo quería. La vida es una decisión constante, y yo pese a lo que pese no cambiaria las mías de aquí hacía atrás. Viene la guerra, con costes emocionales y económicos… si, ¡pero que me quiten lo bailado!

EL TEST PERDIDO

 Ayer fue mi día de ovulación. EL GRAN DÍA. hay uno al mes, y todo lo demás son casualidades que tiene mas de magia que de ciencia, aún así en las revistas que yo leía con 15 años te advertían de forma contundente que hasta estando con la regla te podías quedar embarazada. Yo me río. Yo con 38 años y problemas obvios para fecundar. Pero niñas cuidadito que si lo decía la Super Pop algo de razón tendría.

El caso es que ayer se conjugaron los astros para que fuera una tarea laboriosa… 

Casi tenemos bronca en casa (porque al igual que nunca llueve a gusto de todo, no se siempre se folla con el viento a tu favor) me refiero al día clave. Da la casualidad de que ayer vacunaron a mi chico del Covid, y estaba pachucho en el sofá viendo el futbol (porque para eso malos no están….). Yo llegué del trabajo emocionada y meándome, las dos cosas a la vez y aproveche para hacerme el test (el de ovulación). Efectivamente dos líneas rosas como dos flores en primavera. Con la tira en mano me fui derecha para el comedor y le dije, «Ahí lo tienes, es hoy» a lo que contesto, «que yo no estoy bien…». Podría disculparme alegando que una mamífera en apuros pierde las facultades relacionadas con la empatía en esos días, pero reconoceré que directamente fui insensible con él. El problema es que cuando me doy cuenta de que he comedido un error, no se que mecanismo se activa en mi, que me hace ponerme aún más gallita, y empecé a soltar por mi boca…

¿Qué estás malo porque te han puesto una vacuna y no vas a poder ni echar un polvo? (así de mal hablada me pongo) ¿Tú sabes a lo que yo me voy a enfrentar si finalmente conseguimos el objetivo? Voy a tener nauseas durante meses, mi cuerpo va a cambiar por completo, se me hincharan los pies, y no poder ni agacharme a atarme los zapatos, el bebe desplazará mis órganos y me presionara en las costillas así que en determinadas posiciones me costará respirar, eso sin contar con no poder dormir el último mes, ni te cuento cuando nazca y algo que casi no tiene relevancia ¡¡¡El parto!!!

Me miró pensando que manipuladora eres y solo dijo «eso no tiene nada que ver con lo que te estoy diciendo» y yo arremetí, «claro que no tiene que ver, porque lo que yo te digo me va hacer estar mucho peor que el leve malestar que tienes hoy» y a eso añadí un poco de pena, (porque hacerse la victima siempre es un triunfo), Además que a lo mejor ya estoy embarazada y ni lo sabemos…(recordemos que aunque uno sea el gran día, es semana de rebajas en el Corte Ingles). Se levantó para mirar la tira, la cogió (creemos que la volvió a soltar) y se agachó al sofá en el que yo estaba tumbada diciéndome con su amplia sonrisa y ojos de cielo «¡Ojalá, Ojala!» me beso y cerramos esa conversación con una mirada cómplice, (y después un polvo, obviamente). Tengo que decir que él se encontraba bien, no haríamos algo forzado si de verdad estuviéramos malos, aunque fuera el gran día, de hecho eso mismo ya nos paso en febrero que además cayó en 14 y algún otro mes.

El caso es que esta mañana la tira del test no estaba. Había desaparecido. Yo tenía que pegarla en la libreta donde pego todas las que hago en esos días y ni rastro. Tenemos la sospecha que mi gato aficionado a esconderlo todo ( seis meses después de navidad encontré una pata de cangrejo con sus tesoros) la tenga retenida contra su voluntad y la nuestra. Y solo esperamos que no aproveche el muy cabrón que venga mi madre a vernos para salir con un test POSITIVO en la boca, porque ella no sabe ni que estos test existen, lo confundiría con uno de embarazo y se podía dar una situación bastante cómica.

Seguiré informando.

MOCO CERVICAL

Desde pequeña enseñándome que los mocos son algo asqueroso, que hay que ocultar en un pañuelo, que no se debe hablar de ellos en público, que mejor si no se habla directamente y creando en nuestra memoria un colectivo de imágenes escolares en las que siempre había uno que los hacía pelotilla y se los comía. Todo mal. Todo CENSURED.

Y llegamos al momento concepción y nadie nos había hablado del moco cervical, que para mi sorpresa viene a ser tan importante, casi ,como el esperma o el ovocito. Diríamos que es la carretera por la que circulan hasta llegar al óvulo. Claro, si hablamos de carreteras, y pensamos en una buena y de rápida conducción todos pensamos en autovías rectas, bien asfaltadas, de cuatro carriles y a 120km hora, como la seda…

Pero a lo mejor tu tienes una carretera nocional, con socavones, caminos de tierra, o zonas de barrizal, y ahí se te quedó el coche. El barco, varado. ¿Otra metáfora? Un río no navegable, uno de piedras y agua baja, de arenal… Creo que queda claro el concepto.

El moco cervical, como otro de los misterios del cuerpo humano (ya llevo unos cuantos descubiertos en este proceso) APARECE SOLO (de forma fértil) DURANTE LA OVULACIÓN. Y es el que puede dar traslado perfecto, un Boeing 747 sin escala, al Aeropuerto Concepcional. Pero para cogerlo,, con todas sus virtudes, porque con la edad el sistema va deteriorando las instalaciones, debemos realizar tareas de mantenimiento y labores mecánicas.

Si buscáis en Google, Moco cervical progresivo os aparecerán varias imágenes… Todas muy agradables.

Resumen: 

– Seco, denso, pegajoso = No fertil

– Cremoso, pegajoso= No fertil

– Opaco, flexible= Semi fertil

– Acuoso, flexible, clara de huevo= Muy fertil

Pues ya me tienes todos los meses mirando si tenemos para hacer tortilla, nata montada, o pollito.

Esto me lleva a una reflexión, que otra vez topa con la edad… Vaya novedad. Cuando yo tenía 20 años, no miraba la textura, color y maleabilidad del asunto, pero recuerdo, y enfatizo RECUERDO, que había donde analizar en cualquier día del mes. Eso ahora no pasa. Y no se si sólo me ocurre a mi, pero tristemente y sin darme cuenta, esos fluidos para los que yo antes compraba salva slip dejaron de aparecer en proporciones notables, y a fecha de hoy, buscarlos es como mirar si en mi cartera de repente y por sorpresa tengo algún billete de 50€, que a veces pasa, pero no suele. 

El otro día, hablando con una amiga le confesé que me sentía como un racimo de uvas (mis uvas son los ovocitos) secándose al sol, y mi duda es…¿Ya son uvas pasas? ¿Hay vino que sacar de esta cosecha? Siento que mi primavera ha pasado y estoy en un verano seco, no quiero pensar en el otoño o el árido invierno de mis ovarios… Sin que llegue el momento. El que he ido retrasando por decisión propia, y no me arrepiento, pero pasó, y como diría la Jurado Jamás duró una flor dos primaveras y Pero el invierno llega aunque no quieras. La copla da para mucho, que como también diría ella Que no daría yo por empezar de nuevo, y para rematar el tema moco cervical, ojala cantar el día de la ovulación ¡¡¡Como una ola, comouna olaaaaa!!!

«si tienes un moco cervical de buena calidad, los espermatozoides pueden sobrevivir hasta 5 días dentro de ti.»

Leí esa frase y sentí ganas de llorar. Realmente en mis circunstancias vaginales, creo que el esperma dice «HOLA, estas son mis últimas voluntades y ADIÓS». Por eso investigué las maneras naturales o paranormales (ya no descarto nada), de hacerlo habitable. Me falta ponerle cortinas y minibar a la vagina para que se sientan como en un hotel de cinco estrellas a pensión completa.

¿Qué he averiguado en este tiempo y nos puede ayudar a todas a crear un río bravo?

 – Comer aguacate es very important (este es como el alimento mágico para la fertilidad, por la vitamina, los ácidos grasos buenos, y se ha demostrado en estudios que aumenta por tres la probabilidad de embarazo. Todo al verde, 7 kg de aguacates por favor).

– Beber mucha agua, se dice que 8 vasos aumentaría el afluente…es de cajón, pero que se me olvida, también.

–  L-Arginina (eso no lo he probado aún), Extracto de semillas de uva (veis como no iba tan desencaminada con lo de las uvas…) y Vitamina C ( no más de 1 gr al día, si tomas mas de 1 gr lo podría secar). 

– También ayuda el aceite de Onagra, se vende en perlitas, en el bote pone que tres diarias, rastreando encontré que hasta diez no pasa nada, y si pasa…un mes  no me quedé preñada, (como todos), pero me salieron unos granos que parecía adolescente. Dejo aquí un link de como tomarlo y los beneficios que tiene. 

Cómo tomar aceite de onagra para quedar embarazada (mundodeportivo.com)

Y hasta aquí la mocaerra del día, podéis sacar los pañuelos, si no hay moco cervical nos secarán las lágrimas.

SI HAY QUESO, ENCONTRARÁS UN RATÓN.

Mi buscador tiene tantas cookies relacionadas con la maternidad que podría poner una confitería llena de galletitas con olor bebé. Creo que es así como me llegan cosas tan «curiosas», eufemismo del día.

Entre las fotos de mis redes últimamente me salen anuncios de test de ovulación, predictivos, suplementos alimenticios… pero hoy ha llegado un curso y GRATIS. El curso era para obviamente quedar embarazada cuando lo estás intentando y no ocurre. Yo ingenua de mi, pensé que se trataría de explicar mediante especialistas lo que con tanto esfuerzo he conseguido encontrar a golpe de Google en este año, y más, porque un experto en la materia te puede dar toda la información que necesitas, para que al menso se sigan bien los pasos.

Cual es mi sorpresa al encontrar una especie de guía espiritual (no aclara en su perfil que formación tiene), para que a través de su AYUDA  previo pago, puedas llegar a concebir. esta todo tan bien diseñado, bajo ese formato estiloso, que ante la desesperación puede colar. Y esto, me hierbe por dentro. Otro punto más para perder la Fe en la humanidad, aprovecharse de la desgracia del otro para vendiendo humo sacar pasta.

En este curso bajo una terminología bastante científica, te explica entre otras cosas que tu no te quedas embarazada porque no lo deseas de la forma correcta, o  textualmente «Quizá en momentos de tu vida que ni recuerdas, quizá en tu propia gestación o en tu nacimiento, o quizá en la herencia emocional adquirida de tus antepasados, puedas encontrar la verdadera causa. Puedo acompañarte y te vas a dar cuenta de que hay una razón y es de origen inconsciente.» ¿Cómo te se ha quedado el cuerpo?

Se presenta como la solución: «Si ya has probado de todo, dietas, suplementos, hierbas, ungüentos, calculadores de días fértiles, todo tipo de posturas circenses, a relajarte sin relajarte, de manera natural o mediante un proceso de reproducción asistida.»  esta frase me parece que contiene la esencia de lo mediocre que puede llegar a ser. Lo ha metido además todo en el mismo saco, una genialidad. Su método supera esto, porque algo de esto habrás probado… Si no, ¿De qué vas a estar aquí buscando info para concebir?

Sólo puedo entender que las personas que venden esta «terapia» creen firmemente en ella, porque el engaño en este ámbito me parece tan deplorable, que no llego a comprender que el fin justifique los medios.

Lo que además lo hace más sangriento si cabe, es el hecho de culpar a la mujer como única responsable ante la situación, y no con un problema médico que se pueda resolver por especialistas, si no con con algo que esta tan dentro que solo una especia de Chaman puede sacártelo, y si no, vive con la culpa. 

Hay bastantes métodos, libros, cursos, masterclass y terapias como esta que os pongo de muestra, y las personas que estamos en la búsqueda somos la bombillita perfecta para los mosquitos, el queso de los ratones. 

LA PARADÓJICA ALEGRÍA

Parece raro, y pasa. No se si como mecanismo de defensa, todos los meses encuentro también el día de la paradójica alegría. Esto sucede normalmente cuando me baja la regla, o días antes ya se que va a ocurrir. ¿Paradójico no? 

El proceso es el siguiente; Tienes claro tu objetivo, es una decisión madura (me duele en el alma referirme a mi como madura…incluso a veces lo dudo, en este caso no) y consensuada entre dos personas que se aman y desean procrear (como definición vale), pero no procreas, por el motivo que sea, no ocurre, y tras el chasco inicial de otro mes (gotita que va llenando el vaso…) empiezas a experimentar una curiosa sensación de alivio, ¿Por qué? Al principio intentaba ignorarla, no ponerle nombre, porque así creía que no la sentía. Me hacía sentir mal, estar bien. Esa es una de las grandes contradicciones del ser humano. 

Luego empecé a excavar en ella. Era alivio, pero también tranquilidad, seguridad, sosiego… Menudo panorama. 

¿Entonces mi objetivo era todo lo contrario a eso? En parte sí. Y como dije en el otro post, aquí vengo a contar solo verdades. Me da MIEDO con mayúsculas todo lo que supone que un mes de estos, el que afortunadamente sea, un positivo me cambie la vida. Me da pavor el sufrimiento que conlleva la maternidad, y terror enfrentarme a algo nuevo y desconocido. Obviamente lo superan las ganas, el deseo de crear vida, y educar a un ser humano de la manera más honesta que pueda, para que en la pequeña proporción que le corresponda pueda colaborar en un mundo mejor. Pero en ese momento en que no hay fecundación, porque cero síntomas (again, que novedad) y pasado el día de la desidia, joder, necesito sentir paz de que al menos por ahora, ese mes, no me toca mirar de cara el miedo y transformarlo. Y ojalá sea pronto, pero por salud mental, o cobardía, quiero pensar que así por ese día estoy bien, en calma, en mi zona de  confort. Con mi gato plácidamente durmiendo, o poseído por un demonio, y no va haber consecuencias dramáticas en un bebé. Que puedo leer toda la tarde, porque nadie me necesita para vivir. Que no tengo de que preocuparme, porque el mecanismo no está en funcionamiento, así que nada puede ir mal, porque sencillamente, no va.

Y entonces entendí que incluso cuando no pasa lo que quiere que pase, encontramos la manera de sentir que también es lo que queríamos que pasará, aunque sea un engaño de la mente, o no ¿Quién sabe?

EL AGUA CALA

Es una obviedad, el agua cala. Los mensajes también.He crecido escuchando la larga letanía que una mujer «como Dios manda» ha de recibir para así interiorizar y llevar a cabo el proyecto vital más importante de su vida.Sólo que en el momento, esos mensajes llegaban como el «chiribiri» de gotillas minúsculas.  Ahora estoy chorreando, literalmente empapada bajo el temporal y con el frío calando en los huesos.Hoy estaba cocinando arroz, lo hacía de forma paralela a las cuatrocientas mil cosas que se acumulan en la hora punta del día. Me despisté y corrí a la cocina, no se en que momento se cortó la cocción (mi gato es especialista en manipular la vitro a su parecer), el caso es, que llegué a la olla y vi que a pesar de llevar más rato del que debería, estaba duro, y ¡sorpresa! sin el fuego encendido. Pensé, «pues al menos no se me ha pasado el arroz», y de nuevo sin saber bien como mi cabeza hila conceptos para mi destrucción, empezaron a caer de golpe todas esas gotas de las que hablaba antes. Me senté a comer y mientras masticaba, sentí la gran necesidad de vomitar todos esos sentimientos de culpa, miedo y preocupación que asaltan a una chica que cumplirá 38 años en 4 días, y sabe mejor sus días fértiles del mes que lo que se le retiene en la nómina del IRPF, ¡que cojones!, se mejor el día que ovulo, que lo que cobro a fin de mes, ¿o era al principio?. Tampoco eso lo se con certeza. Porque cobrar, de momento, cobro, ahora, quedarme embarazada, siguiendo todas las directrices de las que dispongo en la era de la información, NO. Y eso sólo puede deberse a una cosa, tal y como me lo habían repetido «sienes y sienes» de veces parece que era verdad, y la culpa era mía por priorizar vivir otra cosa que no fuese la maternidad; SE TE VA A PASAR EL ARROZ.
¿Y ahora qué?.

La búsqueda del embarazo en el tiempo del descuento. Una mamífera en apuros de lo que vivo, ovulo y callo. Razón, aquí.